miércoles, 9 de abril de 2014

Proyectos improvisados y desastre ambiental


OPINIÓN 

Bouwer y la injusticia ambiental

La elección de los predios para la instalación de una planta de transferencia en Estación Juárez Celman y un nuevo vertedero de basura en Bouwer muestran la misma improvisación de proyectos anteriores.


Por Santiago Clavijo*


“La injusticia ambiental designa aquellos procesos que contribuyen a que los peligros ambientales se concentren desproporcionadamente en los territorios de mayor relegación social y sobre los ciudadanos con menor poder político y económico”. Gabriela Merlinsky
La elección de los predios para la instalación de una planta de transferencia en Estación Juárez Celman y un nuevo vertedero de basura en Bouwer muestran la misma improvisación de proyectos anteriores, los que terminaron haciendo del tratamiento de la basura un desastre ambiental.
La sola elección de Bouwer –que espera del Estado la remediación del daño ecológico y ambiental que provocó el viejo enterramiento– muestra un desprecio por la condición humana de los vecinos de esa localidad que indigna.
El de la basura es un tema complejo, pero los vecinos no desconfían porque sí: tienen enfrente una montaña de 22 metros de altura y 12 millones de toneladas de basura “tapadas” con tierra como único tratamiento.
Bouwer. Hoy en la zona “conviven” con el viejo predio de enterramiento un horno incinerador de patógenos que quemaba residuos hospitalarios y funcionó hasta 2008; un depósito judicial de automotores de 17 hectáreas que continúa contaminando el suelo y el agua subterránea con metales pesados, aceites, plásticos y combustibles; los residuos de una industria metalúrgica de fundición de plomo a chimenea libre que funcionó hasta 2005, y dejó plomo en sangre en trabajadores y vecinos; una planta de almacenamiento de residuos peligrosos de la empresa Taym, donde están depositadas 12 toneladas de DDT y residuos provenientes de todo el país; una fosa de la empresa Renault que contiene residuos de pinturas y aceites industriales; la cárcel cuyas cloacas colapsadas vuelcan sus líquidos en los campos vecinos, y, del otro lado de la ruta, el nuevo enterramiento de Piedras Blancas.
Estación Juárez Celman. El primer predio elegido por Cormecor estaba ubicado sobre los pozos que abastecen de agua potable a la comunidad. La intendenta tuvo que pedir por nota a Cormecor que se designe otro terreno por este motivo.
Con el segundo predio elegido no les va mejor: se encuentra ubicado sobre los dos brazos del río Salsipuedes, que en esa zona corre en forma subterránea y provee de agua potable no sólo a Juárez Celman, sino también a Colonia Tirolesa.
Un estudio reciente encargado por el Consejo Deliberante de dicha localidad para evaluar la vulnerabilidad y las características hidrogeológicas del terreno elegido lo caracterizó como de “muy alta vulnerabilidad”, con una “influencia muy alta sobre sectores críticos como la faja fluvial del río Salsipuedes” y “las captaciones subterráneas que abastecen de agua potable a Estación Juárez Celman”, por lo que se aconsejó “ubicar la planta de transferencia de residuos sólidos urbanos en una zona alejada de las franjas fluviales, con niveles de agua subterránea profundos”.
Oídos sordos. En septiembre de 2013, con motivo del tratamiento legislativo para declarar de utilidad pública los predios elegidos, dijimos que “la información reunida por la Universidad Nacional de Córdoba definía genéricamente un área de 149 mil hectáreas aptas y cinco mil hectáreas óptimas para dicha radicación, pero era absolutamente insuficiente para la designación específica de uno u otro predio”.
También solicitamos “devolver el proyecto a Cormecor para que incorpore los estudios técnicos que aseguren que los predios por expropiar son los correctos y que la disposición final de la basura tendrá un tratamiento distinto al que tiene en la actualidad”.
En su paso por la Legislatura, a principios de marzo, el ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de la Provincia, Fabián López, definió claramente que “sin estudio de impacto ambiental aprobado y consulta popular realizada, no se va a expropiar nada”.
Hace unos días, el gobernador de la Provincia y el intendente de la ciudad capital han acordado avanzar en la expropiación de los lugares elegidos por Cormecor. ¿Habrá cambiado la decisión del ministro a partir de la reunión entre el gobernador y el intendente?
Si el área definida como óptima por la UNC abarca cinco mil hectáreas, ¿por qué se eligieron estos predios? ¿Por qué no hacen público el tipo de tratamiento que se dará a la basura o las empresas interesadas en hacerlo? ¿Cómo y quién llevará adelante la remediación ambiental que reclaman los vecinos y la Intendencia de Bouwer?
Preguntas que necesitan respuestas si queremos que los vecinos acompañen las decisiones políticas.
*Legislador provincial del Frente Cívico
http://www.lavoz.com.ar/opinion/bouwer-y-la-injusticia-ambiental

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